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- Fortalece el sistema inmunitario. El rábano picante contiene aceites de mostaza (isotiocianatos) y sinigrina, que poseen propiedades antioxidantes, fortalecen el sistema inmunitario y estimulan la producción y actividad de los leucocitos, los principales defensores del organismo. Además, el rábano picante puede acelerar la cicatrización de heridas cuando se aplica tópicamente.
- Facilita la dieta. Este tubérculo picante tiene un contenido calórico muy bajo: solo 48 kilocalorías por cada cien gramos. Proporciona sensación de saciedad, normaliza los niveles de azúcar en sangre y, por lo tanto, se puede añadir a cualquier plato en combinaciones que se adapten a tus necesidades.
- Reduce la presión arterial. El rábano picante es una valiosa fuente de potasio, un elemento fundamental para regular el flujo de fluidos celulares y la carga en los vasos sanguíneos.
- Mejora la nutrición. La alta cantidad de fibra dietética presente en cualquier verdura mejora el metabolismo, asegurando una evacuación intestinal regular y eficaz.
- Elimina toxinas. La raíz blanca tiene impresionantes propiedades diuréticas, lo que te permite correr a baja velocidad con la misma frecuencia que después de una taza de café fuerte. Es buena para la desintoxicación general, la limpieza renal y la pérdida de peso.